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BURN OUT ACCIDENTE TRABAJO MATRONA

La demandante, de profesión matrona, tramitó expediente de incapacidad permanente por stress en el trabajo, o “trastorno adaptativo con alteración mixta ansioso depresiva crónica”. Sus síntomas eran, entre otros, tensión, irritabilidad, desespero, inquietud, sintomatología psicosomática, a la vez que un agotamiento progresivo, todos ellos surgidos tras haber ido vivenciando las distintas dificultades que su ocupación laboral como matrona implica. A ello se une la denuncia de actitudes por parte de la Dirección del Hospital que ella define como de acoso, hasta el punto de alcanzar la situación que se conoce como “estar quemada”, que se corresponde a un síndrome de “Burnout”, que le hace notificar su renuncia al contrato para ir a trabajar fuera, a lo no obstante luego tiene que renunciar por enfermedad familiar.
Importante es destacar que al retornar a su puesto de trabajo, tras un período de incapacidad temporal, surgen de nuevo las situaciones de stress y renacen muchas de las condiciones anteriores que acaban desgatando su estado de ánimo.
La incapacidad permanente total para la profesión habitual se entiende como aquella situación de impide al trabajador la realización de todas o las fundamentales tareas de su profesión, siendo esencial atender a la situación residual del afectado, pues tal grado de incapacidad solo debe ser reconocido cuando las secuelas existentes impidan el desempeño de las tareas propias de la actividad laboral con la profesionalidad, dedicación y constancia que le es propia.
Merece la demandante la pensión que reclama pues las limitaciones funcionales que padece impiden desarrollar con la debida profesionalidad y eficacia las tareas propias de su oficio. Se constata por pericial psiquiátrica la existencia de un desgaste mantenido en el tiempo que ha ido minando los mecanismos personales de defensa, con repercusión en áreas añadidas de su vida, fuera de la estrictamente laboral.
Se ha intentado sin éxito la superación de la situación de stress a través de varios mecanismos como la separación prolongada de la situación estresante, el desarrollo de nuevas rutinas, o la expectativa de un cambio de puesto de trabajo, pero todos estos mecanismos han fracasado al volver a su puesto de trabajo.
Mantener a la matrona en su actual puesto de trabajo y ubicación impide una evolución correcta y adecuada de su patología, compatible con el síndrome de “burnout”, que la hace acreedora del grado de incapacidad permanente total con efectos desde la fecha del dictamen del EVI.
Si desean leer un artículo de opinión sobre el síndrome de estar quemado, vean el artículo de nuestro despacho que publicó Expansión: enlace https://www.conesalegal.com/la-numerizacion-empresarial/

SENTENCIA
En Las Palmas de Gran Canaria, a 13 de noviembre de 2015.
Visto por mí, D./Dña. ……………………….., MAGISTRADO-JUEZ del Juzgado de lo Social Nº 10 de los de Las Palmas de Gran Canaria y su provincia, en audiencia pública, el juicio sobre Incapacidad permanente, seguido ante este Juzgado bajo nº ……………………, promovido a instancia de Edurne , que comparece por medio de D. Domingo ……………, contra INSTITUTO NACIONAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL, que comparece por medio de Dña. Susana Porta Grandal, atendiendo a los siguientes.

ANTECEDENTES DE HECHO

 

PRIMERO.- Con fecha 13/05/15 la parte actora arriba indicada presentó en el Decanato una demanda que fue repartida a este Juzgado y en la que, previa alegación de los hechos y fundamentos de derecho que estimó procedentes, terminó suplicando que se dictara una sentencia de conformidad con sus pretensiones.

 

SEGUNDO.- Admitida a trámite la demanda, las partes fueron citadas al acto de juicio. Comparecidas las partes asistidas en la forma que consta en acta, la parte actora desistió respecto de la TGSS, Mutua MAC y del SCS.
En el acto del juicio, y una vez que se hubo efectuado la dación de cuenta de los antecedentes, la parte actora se ratificó en su demanda en reclamación del grado de incapacidad permanente total aunque por enfermedad común.
El INSS se opuso a la demanda y la contestó formulando las alegaciones que constan en acta. Seguidamente, fue abierta la fase probatoria, en la que se practicaron las pruebas que, propuestas por las partes, fueron declaradas pertinentes y constan documentadas en autos. Practicada la prueba, las partes informaron sobre sus pretensiones y el juicio quedó visto para sentencia.

 

TERCERO.- En la sustanciación de estos autos se han observado todas las prescripciones legales aplicables salvo el sistema de plazos.

 

HECHOS PROBADOS

PRIMERO.- La demandante, nacida el NUM000 /75, tiene como profesión1 habitual la de matrona, estando adscrita al RGSS, siendo su base reguladora a los efectos de la presente litis de 2.548,53 euros.
SEGUNDO.- Tras expirar un proceso de IT se tramitó expediente de incapacidad permanente emitiéndose informe de valoración médica el 03/11/14, recayendo dictamen del EVI el 06/11/14 en los siguientes términos:
Determinado el cuadro clínico residual:
Trastorno adaptativo con alteración mixta ansioso depresiva crónica Y las limitaciones orgánicas y funcionales siguientes:
Patología psquiátrica estable con tratamiento psicofarmacológico y terapia psicológica con: astenia, apatía, sentimientos de impotencia que suponen gran sufrimiento subjetivo, sin trastorno cognitivo conductual y sin afectación de la funcionalidad global.”
TERCERO.- Por resolución de 26/11/14 se resolvió denegar a la actora la solicitud de incapacidad permanente, según la propuesta del EVI, formulándose reclamación previa que fue desestimada.
CUARTO.- La demandante presenta un Síndrome Ansioso-Depresivo de varios años de duración, con características reactivas a circunstancias laborales del que viene siguiendo tratamiento psicofarmacológico y desde diciembre de 2011 tratamiento psicoterapéutico.
Venía presentando sintomatología de estirpe ansiosa, con tensión, irritabilidad, desespero, inquietud, sintomatología psicosomática, a la vez que un agotamiento progresivo, en gran medida derivado de su stress y de sus trastornos de sueño, con visión pesimista frente a la posibilidad de poder continuar en su actual entorno y de sentirse incomprendida, incremento de los problemas en su entorno inmediato, que afectaban de forma notable a sus relaciones interpersonales y vida familiar.
Toda esa sintomatología es puesta en relación en cuanto a su inicio con problemática dentro de su trabajo, existiendo muchos recuerdos reiterativos de lo sucedido, con una vivencia muy negativa de los mismos, con existencia de sintomatología de carácter ansioso, presentando ansiedad de anticipación, a la vez que siempre existía un deseo latente de retomar una actividad laboral.
Esta problemática se inicia de forma clara y abierta a partir del año 2004 tras haber ido vivenciando las distintas dificultades que su ocupación laboral como matrona tenía en su puesto de trabajo y que ella refiere en distintas áreas (competenciales, de relación con facultativos, con enfermeras, de precariedades de personal y sobrecargas subsiguientes, etc., de acuerdo con lo que nos va refiriendo) ya en el año 2004 tras una rueda de prensa acaba en un estado de ansiedad del que deriva una Baja Laboral.
Vivencia su situación a partir de ahí en una mezcla de “queme” (lo que corresponde a un síndrome de burnout y que le hace el notificar su renuncia al contrato para ir a trabajar fuera, a lo que renuncia por enfermedad familiar) a la vez que de actitudes por parte de la Dirección del Hospital que define como de acoso.
La suma de factores de stress y enfrentamientos fueron repercutiendo y desgastando su animo, hasta que se vieron desbordados y superados sus recursos personales y sus mecanismos defensivos.
Con posterioridad ha retomado el trabajo como2 matrona lo cual ha sido posible por varios factores :
– El hecho mismo del diagnóstico del síndrome de burnout que le ha permitido ir generando tanto un mejor control del estado anímico como el haber podido adquirir herramientas para llevar mejor las situaciones que le causan stress.
– El haberse encontrado separada del ambiente productor del desajuste por sus 15 meses de situación de Incapacidad Temporal, que le permite una recuperación; esos 15 meses no fueron pasivos sino que durante los mismos ha ido llevando a cabo medidas como la práctica de deporte, mantener una actividad intelectual, practicar meditación.
Al retornar a su puesto de trabajo, a la vez que lo afronta con ánimos renovados, se encuentra de nuevo sometida a las situaciones de stress, retomando muchas de las condiciones anteriores que le generaron la situación que concluyó en su Incapacidad Laboral temporal.
El retomar la situación estresante le está generando de nuevo síntomas como la ansiedad, la irritabilidad, presencia de insomnio, viéndose sometida a mayor stress y viendo como esa no adecuación al puesto de trabajo le genera mas dificultades y roces. Además se esta afectando a su propia conciencia de valía profesional, generándole sentimientos de incapacidad hacia la misma.
QUINTO.- La demandante presenta síntomas afectivos (ansiedad y depresión) derivados el mantenimiento en el tiempo de una vivencia de injusticia en las condiciones laborales en el ejercicio de la profesión de matrona. Los comportamientos experimentados como vivencia de injusticia tienen inclusión dentro del acoso laboral, mobbing.
La principal vivencia es el agotamiento físico y mental así como sentimientos de frustración por la presencia del stress laboral referido. Ello hace que muestre una dificultad para poder adaptarse a su trabajo habitual en el paritorio. En la actualidad precisa de medicación psicofarmacológica y tratamiento psicoterapéutico.
Por otra parte, en cuanto a su ajuste laboral, la existencia de sentimientos de agotamiento emocional, la vivencia de despersonalización en su trabajo y en la relación con sus pacientes y la baja realización personal hacen aconsejable un cambio en su puesto de trabajo.
En la configuración de lo que se conoce como Burn-out, ha influido el empeño de la referida en la mejora de las condiciones laborales de su profesión como matrona.
SEXTO.- Estuvo en situación de IT del 20/04/15 al 03/07/15, y del 02/10/15 en adelante.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

 

PRIMERO.- Los hechos declarados probados resultan así de una valoración conjunta de la prueba practicada.
El 1º, 2º, 3º y 6º se deducen del expediente administrativo, mientras que el 4º y 5º se deducen de la documentación clínica que obra en autos y de las periciales médica y psicológica propuestas por la actora.

 

SEGUNDO.- Reclama la demandante el grado de incapacidad permanente total para la profesión habitual alegando estar impedido para la realización de las fundamentales tareas de su oficio, a lo que se opone el INSS en base al criterio del EVI.
El grado de incapacidad permanente total para la profesión habitual está configurado en el T.R. de laLey General de la Seguridad Social (artículo 137) como el que impide al trabajador para la realización de todas o las fundamentales tareas de dicha profesión, siempre que pueda3 dedicarse a otra distinta. La jurisprudencia ha tenido en cuenta para caso concreto las peculiares circunstancias de mayor o menor dureza de la profesión, así como la exigencia para la dedicación a ésta de la mayor o menor integridad física ( sentencias del Tribunal Supremo de 17 de enero y 29 de junio de 1989 (LA LEY 123742-NS/0000) ). Es, por ello, esencial y determinante para una adecuada calificación jurídica de la situación residual del afectado la profesión habitual, de manera que unas mismas lesiones y secuelas pueden ser o no constitutivas de invalidez permanente en función de las actividades o tareas que requiera la profesión del presunto incapaz pues no se olvide que el artículo 137 del T.R. de la Ley General de la Seguridad Social respecto del grado ahora debatido de incapacidad permanente total lo relaciona con la profesión habitual, debiendo, en consecuencia predicarse que tal grado sólo deberá ser reconocido cuando las secuelas existentes impidan el desempeño de las tareas propias de la actividad laboral con la profesionalidad, dedicación y constancia que la relación laboral exige.
Merece la demandante la pensión que reclama pues las limitaciones funcionales descritas en los hechos probados 4º y 5º le impiden desarrollar con la debida profesionalidad y eficacia las tareas propias de su oficio, todo ello en recta aplicación del art. 137 LGSS .
En el caso de la actora, y como concluye el Perito psiquiatra, la existencia de un desgaste manteniendo en el tiempo había ido minando sus mecanismos personales de defensa, con repercusión en áreas añadidas de su vida, fuera de la estrictamente laboral. Ese desgaste acabó en un síndrome de burnout.
A través de varios mecanismos (la separación prolongada de la situación estresante, el desarrollo de nuevas rutinas, el mantener una esperanza de volver a desempeñar su labor, la expectativa de un cambio de puesto de trabajo a otro extrahospitalario) logró mejorarla, pudiendo retomar su actividad laboral, pero al volver a su puesto experimenta una progresiva recaída.
El mantenimiento en su actual puesto de trabajo y ubicación impide una evolución correcta y adecuada y le hace recaer de nuevo en la presencia de sintomatología que resulta compatible con el síndrome de burnout, siendo por todo ello acreedora del grado de incapacidad permanente total, con efectos desde la fecha del dictamen del EVI.

 

TERCERO.- Contra la presente resolución cabe interponer recurso en base a lo establecido en el art. 191 de la LRJS (LA LEY 19110/2011) .
Y vistos, además de los citados, los preceptos legales de general y pertinente aplicación,

FALLO

ESTIMAR la demanda interpuesta por Edurne contra el INSTITUTO NACIONAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL, reconociéndose a la actora el grado de INCAPACIDAD PERMANENTE TOTAL derivada de enfermedad común, condenándose al Ente demandado a abonar al demandante de pensión del 55% de la base reguladora arriba indicada, con efectos económicos de fecha 06/11/14, practicándose en fase de ejecución de sentencia las compensaciones pertinentes en atención a las prestaciones de IT percibidas desde entonces.

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« L’assurance en Droit français des conséquences de la faute inexcusable de l’employeur en matière d’accidents du travail »

En Droit français, l’article L.4121-1 du Code du travail dispose que :

« L’employeur prend les mesures nécessaires pour assurer la sécurité et protéger la santé physique et mentale des travailleurs.

Ces mesures comprennent :

1° Des actions de prévention des risques professionnels, y compris ceux mentionnés à l’article L. 4161-1 ;

2° Des actions d’information et de formation ;

3° La mise en place d’une organisation et de moyens adaptés.

L’employeur veille à l’adaptation de ces mesures pour tenir compte du changement des circonstances et tendre à l’amélioration des situations existantes. »

La Cour de cassation a érigé comme principe dans des arrêts du 28 février 2002 que l’employeur, en vertu du contrat de travail le liant à son salarié, est tenu envers celui-ci d’une obligation de sécurité de résultat.

Cette obligation de sécurité de résultat était, à l’origine, une obligation de source contractuelle (« en vertu du contrat de travail »).

Suite à la Directive européenne relative à la mise en œuvre de mesures visant à promouvoir l’amélioration de la sécurité et de la santé des travailleurs au travail (Cons. UE, Dir. n° 89/391, 12 juin 1989), le fondement de cette obligation est devenu légal comme en dispose l’article L.4121-1 du Code du travail ci-dessus cité.

À la différence de l’obligation de moyens qui impose à la victime d’apporter la preuve de la faute commise par le débiteur, l’obligation de résultat n’implique pas que soit démontrée sa négligence ou son imprudence. En effet, le seul fait de ne pas atteindre le résultat auquel l’employeur est tenu, c’est-à-dire assurer la sécurité des travailleurs sur le lieu de travail, suffit à établir son manquement et à engager sa responsabilité.

Un employeur peut tenter néanmoins de s’en exonérer, en démontrant que le dommage est la conséquence d’une faute commise exclusivement par le salarié et ce, dans un contexte qui lui était imprévisible, irrésistible et extérieur (force majeure).

Le manquement à l’obligation de sécurité de résultat constitue une faute inexcusable de l’employeur dès lors qu’il avait ou aurait dû avoir conscience du danger auquel était exposé le salarié et qu’il n’a pas pris les mesures nécessaires pour l’en préserver

La réglementation française de couverture des accidents du travail et des maladies professionnelles (AT-MP) repose sur une indemnisation automatique et forfaitaire des préjudices patrimoniaux, prise en charge par les organismes sociaux :

  • Frais médicaux, paramédicaux et d’hospitalisation selon le système du tiers payant ;

  • Indemnités d’incapacité temporaire ;

  • Indemnisation de l’incapacité permanente (capital, rente viagère ou même tierce personne en fonction de la gravité) ;

  • Indemnisation des ayants droit en cas de décès (capital décès et rente).

Par ailleurs, la notion de faute inexcusable de l’employeur permet à la victime ou à ses ayants droit d’obtenir une majoration de la rente versée par la Sécurité sociale ainsi qu’une indemnisation complémentaire au titre des préjudices personnels non pris en compte dans le système de base.

Lorsque la faute inexcusable de l’employeur est reconnue, celui-ci devient responsable sur son patrimoine des conséquences de sa propre faute ou de celle d’un subordonné. Il est alors tenu de rembourser aux organismes sociaux les indemnités supplémentaires allouées aux victimes.

La seule survenance d’un accident du travail ou d’une maladie professionnelle est de nature à engager la faute inexcusable de l’employeur avec, pour conséquence, un complément d’indemnisation :

  • Majoration de la rente ;

  • Indemnisation des préjudices personnels du salarié (souffrances physiques et morales, préjudices esthétique et d’agrément, perte ou diminution de promotion professionnelle).

Le salarié pourra ainsi obtenir réparation de tous les préjudices non couverts par le code de la Sécurité sociale qu’il pourra prouver et notamment des postes lourds tels que les frais d’aménagement du logement et du véhicule.

En Droit français, les employeurs ont la possibilité de souscrire une assurance couvrant partiellement les conséquences d’une faute inexcusable.

Cette garantie non obligatoire est souvent prévue dans les contrats d’assurance couvrant la responsabilité civile générale de l’entreprise.

Toutefois, l’étendue, le montant ou les franchises de la garantie peuvent varier d’un assureur à l’autre.

Sont généralement garantis :

  • L’assistance juridique et la défense devant les juridictions pénales, les tribunaux des affaires de la Sécurité sociale et les juridictions supérieures (cours d’appel, Cour de cassation) ;

  • La majoration des rentes ;

  • Le paiement des préjudices non couverts par le code de la Sécurité sociale.

En revanche, ne sont pas couverts :

  • Les amendes et autres sanctions pénales ;

  • La majoration du taux de cotisation “accident du travail” versée à la Caisse régionale d’assurance maladie (CRAM) et la cotisation spéciale au fonds de prévention des accidents du travail ;

  • Les poursuites pénales pour infraction à la législation du travail non consécutives à un accident du travail ;

  • La faute intentionnelle de l’employeur ou de ses représentants légaux ou statutaires.

Jean-Jacques DUFLOS-CHAPSAL
Avocat Honoraire
Médiateur
Chevalier dans l’Ordre des Arts & des Lettres

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“Consequências da qualificação do acidente de trabalho em Portugal”

Em Portugal, a Lei n.º 98/2009, de 04 de Setembro, regulamenta o regime de reparação de acidentes de trabalho e de doenças profissionais.

O artigo 48º  prevê a reparação em caso de acidente de trabalho e confere ao trabalhador sucintamente o direito ao recebimento das seguintes prestações:

  1. a) Incapacidade permanente e absoluta para qualquer trabalho – 80% de retribuição, acrescida de 10% por cada pessoa a cargo, até ao limite de 100%;
  2. b) Incapacidade permanente absoluta para o trabalho habitual em pensão anual e vitalícia de 50% a 70% de retribuição habitual;
  3. c) Incapacidade permanente parcial – pensão anual e vitalícia de 70% da redução sofrida na capacidade de ganho.

O artigo 18.º contempla as consequências de um acidente de trabalho provocado pela falta de observação, pelo empregador, das regras sobre segurança e saúde no trabalho. O acidente pode ser qualificado se for causado por culpa do empregador ou decorrente da falta de verificação das normas de segurança e higiene. O trabalhador acidentado, para além do ressarcimento de todos os seus prejuízos patrimoniais e extrapatrimoniais, tem direito a:

  1. a) Uma pensão anual ou indemnização diária situada, caso se verifique incapacidade permanente absoluta para o trabalho habitual, entre 70% e 100% da sua retribuição.
  2. b) Nos casos de incapacidade absoluta para todo e qualquer trabalho ao valor total da retribuição;
  3. c) Nos casos de incapacidade parcial tem direito a receber a percentagem correspondente à redução.

Assim caso o acidente de trabalho seja qualificado há um agravamento da responsabilidade da entidade empregadora mediante o incremento do valor da pensão atribuída ao trabalhador, bem como, o direito deste passar a receber os montantes relativos a danos não patrimoniais, como por exemplo quantum doloris, dano estético, etc.

A companhia de seguros a pagar o valor da pensão estabelecido no artigo 48º, ou seja, o montante devido para um acidente de trabalho normal e a entidade empregadora tem de pagar a diferença resultante do agravamento previsto no artigo 18.º, bem como, todos os restantes prejuízos não patrimoniais, conforme estabelecido no artigo 79.º , n.º 5.

A Companhia de seguros pode exigir á entidade empregadora as prestações que que pagou ao trabalhadora a título de direito de regresso.

A entidade empregadora fica assim responsável pelo pagamento dos valores na totalidade  e está obrigada a apresentar junto do Tribunal uma garantia de pagamento (por exemplo, garantia bancária, seguro, hipoteca sobre um imóvel à ordem do processo, etc.) sob pena de não o fazendo ser executada para penhora do capital estimado que será devido ao sinistrado, nos termos do disposto no artigo 84º  .

À entidade seguradora que pretenda eximir-se do pagamento dessa pensão anual ou indemnização diária, pagamento esse obrigatório por referência do n.º 3 do artigo 79.º do diploma em análise, pertence o ónus de provar que i. a entidade empregadora se encontrava obrigada a observar determinadas regras de segurança, que não observou, e que ii. foi o desrespeito dessas regras de segurança que deu origem ao acidente de trabalho.

Tal norma importa que um trabalhador acidentado que aufira uma retribuição mensal de, por exemplo, 1.000,00 € e que tenha direito a uma pensão por incapacidade permanente absoluta para o trabalho habitual, receba, nos termos da al. a) do n.º 3 desse artigo 48.º, uma pensão anual e vitalícia compreendida entre 80% da sua retribuição. O acidentado poderia esperar, nesse caso, uma pensão anual e vitalícia cujo valor se situaria nos 11.200,00 €, paga pela entidade seguradora nos termos, mais uma vez, do artigo 79.º da Lei n.º 98/2009, de 04 de Setembro.

Caso haja culpa da entidade empregadora a pensão anual devida vai ser de € 14.000,00 ficando a entidade empregadora obrigada a pagar diretamente ao trabalhador o montante que não é suportado pela companhia de seguros €2.800,00, tendo depois de pagar à companhia o valor que esta suporta, €11.200,00.

Carlos Gonçalves
Valdemar Gonçalves
VALDEMAR GONÇALVES & Associados, R.L.
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RUA DE CEUTA, Nº 118 –4º – SALAS 31/32 – 4050 – 190 PORTO
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